Carlos Gómez Lira Advertisement
El Rayadito, visto de cerca, es, como ya se ha dicho en la descripción del género, una de las avecitas más bonitas de todo Chile. El hecho de que no sea más conocido sólo puede atribuirse a sus costumbres arbóreas y a la naturaleza especializada del «habitat» que frecuenta.
Ave migratoria que nos visita desde octubre a marzo, luego viaja al norte hacia países vecinos. Los primeros en llegar son los machos que lo hacen un mes antes que las hembras.
El Tijeral, sin ser ave abundante es una especie que, sabiéndola buscar, puede ser encontrada sin mayores dificultades en toda la zona de su distribución que comprende desde la provincia de Coquimbo por el Norte hasta Llanquihue por el Sur, y desde la costa hasta una altura de más o menos 2.000 metros en la Cordillera de los Andes.
Aunque distribuido por casi toda Sud América, el Picurio es el más escaso de esta familia en Chile, encontrándose en número reducido desde Coquimbo hasta Llanquihue. En lagunas y ríos tranquilos de Concepción a Valdivia es algo común.
Su reducido número se explica porque es muy territorial, es frecuente encontrar solo una pareja en cada sector de un humedal o laguna. No permite que otros de su especie entren en su territorio.
Muy abundante desde Coquimbo hasta Aysen y ocasional en Atacama y el territorio magallánico, esta Tórtola es, sin duda, el ave de caza chilena por excelencia. Se la encuentra por igual en todas partes del Valle Central, en la zona de la costa y hasta unos 2.000 metros en la cordillera de los Andes.
Es ésta la única especie de Tagua que vive literalmente por todas partes del país, pues se le encuentra desde Arica hasta Tierra del Fuego, desde las más altas lagunas de la cordillera de los Andes y hasta la misma costa.
El Pequén se muestra especialmente partidario de los terrenos arenosos de la zona de la costa y de los faldeos escasamente vegetados de la precordillera.
Si conceptuamos «abundancia» en términos del número de individuos que habitan un espacio o territorio determinado, entonces la Diuca es, sin lugar a dudas, el ave más abundante en toda la extensa zona comprendida entre el Sur de Coquimbo y Aysen, pues exceptuando únicamente las regiones cordilleranas que pasan de 1.500 metros, se le encuentra literalmente en todas partes y en toda época del año. Habita también el lado oriental de los Andes desde la provincia argentina de Mendoza hasta Patagonia, pero al igual que aquí sin internarse mucho en la cordillera.
La Loica es otra ave muy conocida y de extensa distribución en Chile, encontrándose desde el Norte de la provincia de Atacama (Copiapó) hasta Magallanes y Tierra del Fuego, y desde la costa e islas adyacentes hasta una altura de 2.500 metros en la cordillera.
Aunque esta Gaviota llega durante los meses de invierno tan al Norte como Arica por el Pacífico y hasta Alagoas, Brasil por el Atlántico, el epicentro de su distribución está mucho más al Sur, en las regiones australes de Argentina y Chile y en las Islas Malvinas. Como ave residente se extiende desde las provincias de Santiago y Valparaíso en Chile hasta la costa uruguaya.