Carlos Gómez Lira Advertisement
El Chincol es, sin lugar a dudas, una de las aves más abundantes y
mejor conocidas en todo Chile, estando representado por una u otra de sus cinco razas por todo el territorio de la República, desde la frontera con el Perú hasta el cabo de Hornos.
Ave migratoria que nos visita desde octubre a marzo, luego viaja al norte hacia países vecinos. Los primeros en llegar son los machos que lo hacen un mes antes que las hembras.
Si conceptuamos «abundancia» en términos del número de individuos que habitan un espacio o territorio determinado, entonces la Diuca es, sin lugar a dudas, el ave más abundante en toda la extensa zona comprendida entre el Sur de Coquimbo y Aysen, pues exceptuando únicamente las regiones cordilleranas que pasan de 1.500 metros, se le encuentra literalmente en todas partes y en toda época del año. Habita también el lado oriental de los Andes desde la provincia argentina de Mendoza hasta Patagonia, pero al igual que aquí sin internarse mucho en la cordillera.
El Tordo es un ave que se ve en todo Chile desde Coquimbo hasta los Estrechos de Magallanes y desde la costa hasta unos 1.500 metros en la cordillera central. A pesar de que alcanza a infiltrarse en territorio argentino en la parte sur de su zona de distribución, debe ser considerado como ave esencialmente chilena, que, tal como el Chucao y las Turcas, llega a simbolizar y caracterizar los campos y serranías de la República.
De los cinco miembros de esta familia que habitan nuestro país, la Huala es el más grande y probablemente el más conocido. Es llamado así por su grito lastimero y triste, que se parece al maullido de un gato. No hay dimorfismo, siendo el macho levemente más grande que la hembra.
Después de la Diuca, el Chirigüe es probablemente el ave más abundante de Chile. Se le encuentra en todas partes y en toda época del año desde Atacama hasta Chiloé, Aysen y las Islas Guaitecas, pero, al igual que el Jilguero, no sube más allá de unos 1.500 metros en la cordillera.
Esta Garza también se había puesto muy escasa con la persecución que estaba a la orden del día a principios del siglo XX, pero desde el momento en que sus plumas dejaron de tener valor comercial, ha aumentado en número en forma notable, pudiendo ser conceptuada hoy día como ave numerosa por toda la zona central y sur-central del país.
La presente subespecie de Blanquillo es la más común en las provincias centrales, encontrándose tanto en las lagunas cordilleranas, del valle central y aun ocasionalmente en el mar. Se ve aislado, en parejas o en bandaditas, a veces hasta de 20 ejemplares. En el Sur y región austral parece ser menos común.
Esta elegante y simpática avecita es abundante y de extensa distribución en el país, siendo bien conocida no sólo por este motivo, sino también por su plumaje amarillento y canto dulce que le han merecido el nombre vulgar de “Canario”.
El Zorzal es una de las aves mejor conocidas de Chile, encontrándose en calidad de residente por todo el territorio de la República desde el Norte de Atacama (Copiapó) hasta Magallanes y la isla de Tierra del Fuego, y desde una altura de unos 2.000 metros en la cordillera de los Andes hasta la costa del Pacífico e islas adyacentes; también habita Masatierra y Masafuera del grupo de Juan Fernández.