Carlos Gómez Lira Advertisement
El Pato colorado es indudablemente el que abarca mayor extensión geográfica, pues vive en Estados Unidos y Méjico y en toda Sud América hasta el Estrecho de Magallanes.
Muy abundante desde Coquimbo hasta Aysen y ocasional en Atacama y el territorio magallánico, esta Tórtola es, sin duda, el ave de caza chilena por excelencia. Se la encuentra por igual en todas partes del Valle Central, en la zona de la costa y hasta unos 2.000 metros en la cordillera de los Andes.
La zona de distribución de esta Tórtola comprende la larga franja de territorio cordillerano que se extiende desde Arica hasta Valdivia; nidifica casi exclusivamente dentro de esta zona, a alturas que varían entre 1.000 y 4.500 metros, pero en las provincias centrales, baja en invierno hasta el valle Central y la región costera, y en la zona norte hasta los valles de la precordillera.
Si conceptuamos «abundancia» en términos del número de individuos que habitan un espacio o territorio determinado, entonces la Diuca es, sin lugar a dudas, el ave más abundante en toda la extensa zona comprendida entre el Sur de Coquimbo y Aysen, pues exceptuando únicamente las regiones cordilleranas que pasan de 1.500 metros, se le encuentra literalmente en todas partes y en toda época del año. Habita también el lado oriental de los Andes desde la provincia argentina de Mendoza hasta Patagonia, pero al igual que aquí sin internarse mucho en la cordillera.
De las 40 especies o subespecies de Cazamoscas que habitan tierra chilena, el Fio-Fio es probablemente la más abundante y mejor conocida, encontrándose en todas partes (a excepción de aquellas regiones de las cordilleras que pasan de 2.000 metros) desde la provincia de Atacama (Vallenar) por el Norte hasta Magallanes y Tierra del Fuego por el Sur.
El «Perrito», llamado así por su grito característico que suena como «Huau-huau-huau» en tono algo ronco, semejante al ladrido de un perrito chico, es una de las aves más elegantes y vistosas que habitan en tierra chilena, encontrándose en terrenos anegadizos, desde Aconcagua hasta Llanquihue.
Visitante de invierno que llega del Sur en abril y se va nuevamente en septiembre. Durante su migración invernal llega hasta la provincia de Aconcagua y en esa época, sin llegar a ser abundante en ninguna parte, se encuentran con toda seguridad unos pocos ejemplares en los valles y quebradas de la precordillera, en la región de la costa y aun en los jardines de las ciudades del Valle Central.
Pariente muy cercano del jergón grande, el Pato gargantillo es de distribución más septentrional (norte), pues habita desde el Sur de Estados Unidos y Méjico por América Central y Las Antillas hasta la Pampa central argentina. A Chile llega sólo en forma esporádica.
Por la mayor parte de su zona de distribución que se extiende desde Arica hasta Chiloé y Aysen, el Peuco es tal vez una de los más abundantes y mejor conocidas de las aves de rapiña que cazan su presa al vuelo. Se le encuentra desde la precordillera hasta la costa, mostrando cierta preferencia por la campiña abierta y los cerros bajos cubiertos de arbustos.
Tal como el Carpintero negro simboliza los grandes bosques de la zona templada lluviosa del Sur de Chile, el Martin Pescador, aunque en general y por desgracia muy escaso, forma parte inseparable de los innumerables ríos y lagos de estas mismas regiones y hay mayor probabilidad de encontrarlo a medida que se aleja de las zonas habitadas; en el extremo sur de la isla grande Chiloé y en las islas Guaitecas llega a ser casi numeroso.