Carlos Gómez Lira Advertisement
Sin llegar a ser abundante en ninguna parte de su zona de distribución, la Lechuza blanca se encuentra en calidad de ave residente por todo Chile desde Arica hasta Magallanes, exceptuándose únicamente las cordilleras altas. Vive tanto en el campo como en las cercanías de los pueblos y ciudades, adaptándose al ambiente con sorprendente facilidad. La especie a que pertenece es una de las de mayor extensión geográfica conocida, logrando sostenerse sin dificultad en todas partes del mundo a excepción de Australia y Polinesia, donde es reemplazada por un género afín.
El Zorzal es una de las aves mejor conocidas de Chile, encontrándose en calidad de residente por todo el territorio de la República desde el Norte de Atacama (Copiapó) hasta Magallanes y la isla de Tierra del Fuego, y desde una altura de unos 2.000 metros en la cordillera de los Andes hasta la costa del Pacífico e islas adyacentes; también habita Masatierra y Masafuera del grupo de Juan Fernández.
Tal como la Turca y el Tapaculo caracterizan y simbolizan los faldeos y quebradas de Chile central, el Chucao y el Hued-Hued contribuyen individualizar los bosques y selvas de las regiones sureñas. El epicentro de su zona de distribución está en las provincias de Valdivia, Llanquihue y Chiloé, donde es ave muy abundante y conocida por todo el mundo, pero llega también en dirección Sur hasta el Golfo de Penas y en dirección Norte hasta el río Bío-Bío.
El Nuco es una de las aves más cosmopolitas que existe, pues la especie se encuentra por todas las Américas, región pale ártica de Europa, Asia, Norte de África y Arabia.
El Pequén se muestra especialmente partidario de los terrenos arenosos de la zona de la costa y de los faldeos escasamente vegetados de la precordillera.
Muy conocida de la gente de campo por su gran tamaño, colores llamativos, pico largo y encorvado, y grito metálico, la Bandurria se extiende desde el Norte de Atacama (Vallenar y Copiapó) hasta Magallanes y Tierra del Fuego, llegando a ser casi numerosa en las provincias meridionales.
Por la mayor parte de su zona de distribución que se extiende desde Arica hasta Chiloé y Aysen, el Peuco es tal vez una de los más abundantes y mejor conocidas de las aves de rapiña que cazan su presa al vuelo. Se le encuentra desde la precordillera hasta la costa, mostrando cierta preferencia por la campiña abierta y los cerros bajos cubiertos de arbustos.
La Loica es otra ave muy conocida y de extensa distribución en Chile, encontrándose desde el Norte de la provincia de Atacama (Copiapó) hasta Magallanes y Tierra del Fuego, y desde la costa e islas adyacentes hasta una altura de 2.500 metros en la cordillera.
La distribución del Yal es bien extensa, encontrándose en Chile desde Arica hasta por lo menos Llanquihue, en Bolivia occidental y en Argentina desde Tucumán y Catamarca por el cordón de los Andes hasta Patagonia.
De los Carpinteros chilenos, el Pitío es sin lugar a duda el más común. Se le encuentra en sitios apropiados a sus costumbres desde el Sur de Coquimbo hasta las Islas Guaitecas y el Aysen, habitando tanto la región de la costa como el Valle Central y la precordillera hasta unos 2.000 metros, y aumentando considerablemente en número desde el Bío-Bío al Sur.