Carlos Gómez Lira Advertisement
Visitante de invierno que llega del Sur en abril y se va nuevamente en septiembre. Durante su migración invernal llega hasta la provincia de Aconcagua y en esa época, sin llegar a ser abundante en ninguna parte, se encuentran con toda seguridad unos pocos ejemplares en los valles y quebradas de la precordillera, en la región de la costa y aun en los jardines de las ciudades del Valle Central.
El Pato colorado es indudablemente el que abarca mayor extensión geográfica, pues vive en Estados Unidos y Méjico y en toda Sud América hasta el Estrecho de Magallanes.
La presente subespecie de Blanquillo es la más común en las provincias centrales, encontrándose tanto en las lagunas cordilleranas, del valle central y aun ocasionalmente en el mar. Se ve aislado, en parejas o en bandaditas, a veces hasta de 20 ejemplares. En el Sur y región austral parece ser menos común.
En el sentido estrictamente comercial, el Cormorán guanay es, sin lugar a duda, el ave silvestre más valiosa del mundo, pues el guano que produce y deposita en las islas áridas de la costa peruana, ha representado para ese país una entrada de muchos millones al año. Con razón ha sido llamada el «Ave del billón de dólares».
Después de la Diuca, el Chirigüe es probablemente el ave más abundante de Chile. Se le encuentra en todas partes y en toda época del año desde Atacama hasta Chiloé, Aysen y las Islas Guaitecas, pero, al igual que el Jilguero, no sube más allá de unos 1.500 metros en la cordillera.
Este hermoso Ganso, con su elegante traje blanco y negro es uno de los habitantes más caracterizados de las altas cordilleras, desde la frontera con el Perú hasta Nuble. Anida exclusivamente en esta zona a alturas mayores de 3.000 metros, pero en invierno baja en bandadas a las llanuras pastadas o pantanosas del Valle Central. Ave de gran tamaño, pues mide algo más de 70 cms., y de plumaje enteramente blanco a excepción de las alas y la cola que son negras, el Piuquén se destaca y se identifica con facilidad en cualquier ambiente.
El Zorzal es una de las aves mejor conocidas de Chile, encontrándose en calidad de residente por todo el territorio de la República desde el Norte de Atacama (Copiapó) hasta Magallanes y la isla de Tierra del Fuego, y desde una altura de unos 2.000 metros en la cordillera de los Andes hasta la costa del Pacífico e islas adyacentes; también habita Masatierra y Masafuera del grupo de Juan Fernández.
El Cachudito o Torito es residente y bastante común desde el valle del Copiapó (Atacama) hasta Valdivia y la Isla de Chiloé, habitando de preferencia las regiones forestales, pero viviendo también en los valles y laderas semiáridas de la precordillera central hasta una altura de unos 2.000 metros, y en las partes vegetadas del “Norte chico” (Coquimbo y Atacama). En invierno se le ve a menudo en los jardines de Santiago y otras ciudades de la zona central.
Pariente muy cercano del jergón grande, el Pato gargantillo es de distribución más septentrional (norte), pues habita desde el Sur de Estados Unidos y Méjico por América Central y Las Antillas hasta la Pampa central argentina. A Chile llega sólo en forma esporádica.
Este Gaviotín, por mucho el más abundante y mejor conocido de las especies de esta sub-familia que viven en Chile, se encuentra por toda la costa desde Arica hasta el Cabo de Hornos, alcanzando también hasta la isla de San Gallán en el Perú y por el Atlántico hasta Cabo Frío en el Brasil; habita también las Islas Malvinas.