Carlos Gómez Lira Advertisement
Este Pato nos presenta otro caso de asombrosa adaptación de un ave al ambiente en que vive. Habitante exclusivo de ríos y riachuelos torrentosos, el Pato cortacorrientes puede ser encontrado en sitios que reúnen estas condiciones desde la cordillera de Atacama hasta Chiloé continental y Aysen, principalmente por la cordillera central, pero también, a veces, en sitios cercanos a la costa, como por ejemplo en los riachuelos de la cordillera de Nahuelbuta que desembocan en el lago Lleulleu, provincia de Arauco.
Ave relativamente abundante en la parte sur de su zona de distribución, que de Magallanes y Tierra del Fuego se extiende hacia el Norte hasta Aconcagua en calidad de residente y hasta Atacama como visitante de invierno, el Diucón se va poniendo más escaso a medida que se aleja de las tierras australes. Vive tanto en la costa como en el Valle Central y la precordillera hasta unos 1.500 metros de altura.
Del mismo corte que una Diuca, pero un poco más chico, el Cometocino Patagónico se distingue fácilmente por su plumaje tan diferente, pues sólo la cabeza, garganta, alas y cola son grises y todo el resto del cuerpo, anaranjado arriba y por abajo bien amarillo. La hembra es similar, mas con el amarillo más apagado y las partes grises un poco tiradas al negro.
El Cachudito o Torito es residente y bastante común desde el valle del Copiapó (Atacama) hasta Valdivia y la Isla de Chiloé, habitando de preferencia las regiones forestales, pero viviendo también en los valles y laderas semiáridas de la precordillera central hasta una altura de unos 2.000 metros, y en las partes vegetadas del “Norte chico” (Coquimbo y Atacama). En invierno se le ve a menudo en los jardines de Santiago y otras ciudades de la zona central.
De los Carpinteros chilenos, el Pitío es sin lugar a duda el más común. Se le encuentra en sitios apropiados a sus costumbres desde el Sur de Coquimbo hasta las Islas Guaitecas y el Aysen, habitando tanto la región de la costa como el Valle Central y la precordillera hasta unos 2.000 metros, y aumentando considerablemente en número desde el Bío-Bío al Sur.
Después de la Diuca, el Chirigüe es probablemente el ave más abundante de Chile. Se le encuentra en todas partes y en toda época del año desde Atacama hasta Chiloé, Aysen y las Islas Guaitecas, pero, al igual que el Jilguero, no sube más allá de unos 1.500 metros en la cordillera.
Esta Garza también se había puesto muy escasa con la persecución que estaba a la orden del día a principios del siglo XX, pero desde el momento en que sus plumas dejaron de tener valor comercial, ha aumentado en número en forma notable, pudiendo ser conceptuada hoy día como ave numerosa por toda la zona central y sur-central del país.
De las tres especies de Pilpilenes que habitan las costas chilenas, una, de color negro, abarca todo el país desde Arica hasta el Cabo de Hornos, mientras que las otras dos, de plumaje blanco y negro, se dividen el litoral entre sí, correspondiendo a la presente especie el sector norte de Arica hasta Chiloé y a la otra desde esta misma isla hasta Tierra del Fuego. La presente especie sigue también por toda la costa del Perú y parte de la del Ecuador.
Aunque distribuido por casi toda Sud América, el Picurio es el más escaso de esta familia en Chile, encontrándose en número reducido desde Coquimbo hasta Llanquihue. En lagunas y ríos tranquilos de Concepción a Valdivia es algo común.
Su reducido número se explica porque es muy territorial, es frecuente encontrar solo una pareja en cada sector de un humedal o laguna. No permite que otros de su especie entren en su territorio.
El Pájaro amarillo, no obstante su distribución relativamente extensa desde Aconcagua hasta Valdivia, es una de las aves menos conocidas de todo el país.